Formación de Mediadores en Salud (VIH/SIDA) en un Centro Penitenciario

M Bedia Collantes*, Mª I Llorente García*, Mª T Lucas Gómez **, F Serralta Zaragoza **

* Médicos del Centro Penitenciario de Alicante Cumplimiento
** Maestros del Centro Penitenciario de Alicante Cumplimiento

 

 

RESUMEN

En este artículo se describe un programa piloto de formación de mediadores en salud con relación al VIH cuyo objetivo primordial es la prevención de la infección por el VIH basado en la educación entre iguales como inspiradora del modelo. Al principio, seleccionamos un grupo multidisciplinar de profesionales a los cuales se les imparte un curso de formación. Posteriormente el grupo de profesionales traslada a los internos elegidos como mediadores en salud, la formación recibida en relación a la infección por el VIH y conductas de riesgo.

La metodología básica engloba las tres áreas de aprendizaje, conocimientos, habilidades y actitudes. El trabajo en equipo resultaba fundamental, por ello, con los propios mediadores se programaron las diferentes actividades y acciones a realizar. Estas acciones incluirían actividades de gran grupo (charlas informativas, conferencias), actividades en las aulas con alumnos de la escuela, e incluso, propuestas puntuales como la creación de "oficinas informativas" en los módulos.

Los instrumentos de evaluación se alternaban en cada sesión. Las propias guías de cada taller, cuestionarios de conocimientos previos y posteriores al taller, escalas de satisfacción tanto para los internos como para los educadores así como impresiones recogidas por los evaluadores durante cada sesión eran las herramientas sobre las que se evaluaba constantemente el proceso de aprendizaje. El resultado obtenido confirma que los internos han adquirido conocimientos y habilidades suficientes para difundir mensajes de salud y prevención en relación a la infección por VIH. Después de haber puesto en marcha el programa hemos comprobado que la selección y motivación de los internos mediadores así como de los educadores implicados es, a la vez que el escollo más importante, el más necesario de salvar y superar; de él dependerá, en gran medida, el éxito de todo el proyecto. Es necesario también incrementar los instrumentos evaluadores y de registro de las actividades que consideramos básicas para conocer el alcance real de las mismas en el colectivo-prisión, así como elementos de evaluación que garanticen información sustancial del cambio de hábitos y actitudes respecto a la infección por VIH.

Palabras clave: VIH. Prisión. Grupo de pares. Educación para la salud.

 

TRAINING OF HIV/AIDS HEALTH MEDIATORS IN PRISON

ABSTRACT

In this article we describe a pilot training program for HIV health mediators. The primary objective of the course is prevention of HIV amongst inmates by means of education amongst peers. A multidisciplinary group of professionals were selected to participate in the training course. They later passed on their experiences to a group of inmates chosen to act as health mediators, who received specific education about HIV infection and high risk practises. The underlying methodology encompassed three learning areas: knowledge, skills and attitudes. Teamwork formed a fundamental part of the learning process, so the mediators themselves organised the majority of activities and presentations.These activities included informative discussions in large group settings, conferences and classroom activities. They also suggested specific activities such as setting up ‘information offices’ within the modules.

Evaluation methods varied with each session. They included pre- and post- workshop awareness questionnaires, scales of satisfaction for both inmates and professionals, and feedback was regularly requested so as to consistently evaluate the learning process. The results obtained confirm that the inmates acquired the necessary knowledge and skills to be able to transmit health and prevention messages about HIV infection. After putting the program into practise, we have established that its success depends not only on the professional, but also to a very great extent on the selection and motivation of the inmate as mediator. More overall evaluation instruments are needed. The groups’ actions and reactions also need to be recorded so as to assess the full impact of the project and to establish if changes of attitude towards risk of HIV infection have in fact occurred.

Key words: HIV. Prison. Peer group. Health Education

 

 

INTRODUCCIÓN

El concepto de salud no se limita sólo a la ausencia de enfermedad. Es necesario ampliar el concepto abarcando otros aspectos básicos como son la educación para la salud y la promoción de ésta. Según Don Nutbean1 la mejora de la salud supone disponer de información y habilidades personales, de un entorno que la promueva y ofrezca posibilidades, y de unas condiciones que favorezcan la salud en el entorno económico, físico y social. En la Carta de Otawa2 se recoge que la sociedad debe construir una sólida política pública de salud, debe crear ambientes favorables, reforzar la acción comunitaria, desarrollar las aptitudes individuales y promocionar el concepto de salud, en definitiva debe actuar como mediador en salud.

En relación a la infección por el VIH, tanto la educación como la promoción de la salud son dos aspectos imprescindibles en la lucha contra la pandemia del SIDA.

La infección por el VIH es el problema de salud más importante que actualmente existe en las prisiones españolas. En octubre de 1999 la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria con el apoyo del Plan Nacional de SIDA inicia un proyecto de formación de mediadores en salud para actuar contra la infección por el VIH. Esta actuación a través de mediadores ya tiene precedentes en alguna otra prisión en relación con programas de sexo más seguro y de mantenimiento con metadona3. En concreto, el proyecto desarrollado en la prisión de Alicante pretende actuar fundamentalmente en los aspectos de sexo más seguro y promoción del uso del preservativo, consumo de drogas con menos riesgo y adherencia a tratamientos antirretrovirales. La población penitenciaria, tradicionalmente se ha caracterizado por albergar un gran número de personas que proceden de ambientes marginales, fracaso escolar y carencia de recursos estandarizados para solventar dichos problemas. La privación de libertad viene a agudizar dichos problemas, y esta población generalmente muestra una manifiesta hostilidad y rechazo hacia todo aquello que represente los valores de una sociedad "diferente" que no es precisamente la marginal en la que ha tenido que sobrevivir. Es por ello, que, pedagógicamente hemos hecho servir la estrategia de lo que se conoce como "La educación entre iguales", es decir, la educación de unas personas por otras de su mismo grupo o rango social4 precisamente para evitar ese rechazo a lo "convencional". Sistema que juntamente con una metodología específica, un conjunto de técnicas y habilidades novedosas que se han agrupado bajo la etiqueta de counseling5, ha demostrado ser lo más eficaz para la difusión de mensajes de salud en determinados colectivos, entre ellos en ambientes de marginalidad como pueden ser los centros penitenciarios. Inicialmente se pone en marcha en varias prisiones siendo una de ellas el Centro Penitenciario de Alicante Cumplimiento.

 

OBJETIVOS

1. Capacitar a un grupo de internos del centro penitenciario para la difusión de mensajes de salud en relación con el VIH, desde la óptica de un consumo con menos riesgo, sexo más seguro y adherencia al tratamiento.

2. Implicar en la promoción de salud y en especial en la prevención de la infección por el VIH, a profesionales de la prisión, sanitarios o no, así como a profesionales y voluntarios extrapenitenciarios.

3. Proyectar conjuntamente, educadores y mediadores, las acciones a realizar para producir cambios en los comportamientos de riesgo de los internos.

4. Dar a conocer y fomentar medidas preventivas con relación a los mecanismos de transmisión del VIH.

5. Conocer de forma más real las necesidades de los internos en relación a su propia salud.

 

PLANIFICACIÓN GENERAL

Se inicia este proyecto en 1999 con una selección previa por parte de los coordinadores del programa durante el mes de octubre de un grupo multidisciplinar de 21 profesionales. Este grupo estuvo formado por trabajadores del establecimiento y por profesionales que desempeñan su trabajo fuera del centro penitenciario aunque directamente relacionado con el medio. Unos y otros procurarían mostrar su interés y convicción en el proyecto. Se incluyeron diversas ONGs que en ese momento trabajan en el centro (Tabla I).

En noviembre de 1999 se imparte un curso de formación teórico-práctico de 60 horas de duración a los profesionales seleccionados. La parte teórica —eje fundamental de este curso— es llevada a cabo por la asociación extra-penitenciaria Avacos —Asociación Valenciana Contra el Sida—. Esta parte más conceptual está basada en una guía educativa6 confeccionada en relación con experiencias previas en el campo de la educación y promoción de la salud.

La instrucción de los profesionales se realiza mediante talleres formativos. Se trabajan diversos temas de salud, incidiendo en aquellos aspectos que influyen en la comunicación, sexo más seguro, consumo más seguro, adherencia a tratamientos antirretrovirales y cómo promover el cambio de prácticas de riesgo. Todo esto, teniendo en cuenta que es necesario realizar un adecuado diagnóstico conductual previo del comportamiento que queremos modificar. Para ello, se analizan factores que predisponen, factores que facilitan o que actúan de refuerzo y que inciden sobre la conducta que queremos modificar aplicando el modelo PRECEDE7.

La metodología, siempre incardinada en los talleres formativos, donde el componente de habilidades comunicativas participativas es elevado, facilita la aplicación posterior con los internos.

Tras el período de formación, el equipo de profesionales se divide en varios grupos de trabajo que se encargarán respectivamente de la selección, formación y evaluación. Se constituye previamente un grupo de apoyo que se ocupará de facilitar las necesidades de los diversos grupos y resolver las dificultades que vayan apareciendo a lo largo del desarrollo del proyecto. Un grupo de selección se encarga de la elección de los mediadores. El grupo educativo impartirá los diferentes talleres formativos. Por último, otro equipo, esta vez llamado equipo de evaluación, está presente en todas las sesiones de los diferentes talleres anotando todo aquello necesario que pueda ser susceptible de revisión en la evaluación final de todo el proceso. También realiza labores de coordinación y ayuda entre los diferentes grupos constituidos.

La selección de internos-as se inicia en diciembre de 1999, con una duración de dos semanas. El grupo de selección constituido por cuatro miembros contacta con otros profesionales del centro (maestros, educadores, funcionarios de vigilancia, médicos, ATS, ONGs) para obtener candidatos-as. La impresión personal de cada trabajador en contacto con el posible candidato-a, el conocimiento de este último con sus compañeros-as, la relación con otros internos-as, participación en otras actividades. Finalmente se preseleccionaron 15 candidatos. Se realizan entrevistas personales a cada uno de ellos buscando un perfil determinado consistente en: tener cierta capacidad de liderazgo, ser internos respetados por los demás, con capacidad de comunicar, permanencia en el centro de al menos un año, comprometidos con los temas de salud y tener una edad próxima a la población diana (no imprescindible).

Se eligen nueve internos, siete hombres y dos mujeres. Al finalizar el primer taller dos integrantes son trasladados a otro centro y se sustituyen de forma inmediata por otros dos —estas contingencias son normales en un medio como el penitenciario—. El grupo definitivo quedó formado por seis hombres y tres mujeres.

 

Temporalización:

Los talleres formativos con los internos seleccionados comienzan durante la segunda mitad de diciembre de 1999. Se prolongaron hasta el mes de abril de 2000. Cada uno de ellos es organizado, programado y ejecutado por dos educadores, teniendo como referencia la guía educativa inicial recibida en el curso de formación de los profesionales. También tuvieron cabida innovaciones y aportaciones personales de los educadores generando una cierta creatividad. Ésta se reflejaba en la elaboración del resumen final para cada sesión y servía a su vez de guión para la próxima.

Los talleres se imparten por dos educadores, con la presencia de dos evaluadores en todas las sesiones. La duración media de las sesiones es aproximadamente de 2 horas. Se trabaja los siguientes contenidos:

1. Taller de Motivación inicial (4 sesiones):

a) La salud, sus determinantes, los protagonistas del cambio.

b) Estilos de vida en el medio penitenciario.

c) ¿Qué nos preocupa? Lo que necesitamos para nuestra salud.

d) ¿Qué podemos hacer en prisión? ¿Qué papel tenemos como agentes de salud?

2. Taller de Comunicación (3 sesiones):

a) Comunicación, aspectos básicos, factores facilitadores y entorpecedores de la comunicación.

b) Empatía, escucha activa, mensajes yo, mensajes tú, comunicación unidireccional y bidireccional.

c) Comunicación no verbal, factores que contribuyen a la mejora en la comunicación.

3. Taller de Sexo más seguro8 (3 sesiones):

a) Sexo y sexualidad, aclaración de mitos erróneos, anatomía sexual, sentimientos en relación con la sexualidad.

b) Graduación de las diferentes prácticas sexuales en función del riesgo, ventajas e inconvenientes del preservativo y su promoción, colocación adecuada del preservativo.

c) Afrontamiento de situaciones sexuales de riesgo, sexo y sentimientos.

4. Taller de Consumo más seguro (1 sesión): a) Consumo de menos riesgo, cambio de vía, "pico" ideal, zonas de "pico" seguro, sobredosis, aspectos legales del consumo, RCP básica.

5. Taller de VIH/SIDA (1 sesión):

a) Percepción de riesgo de infección, conocimientos de prevención, infección y tratamiento, aspectos preventivos fundamentales en la infección por VIH.

6. Taller de autocuidados y adherencia a tratamientos (3 sesiones):

a) Autocuidados, factores que influyen en el autocuidado.

b) Adherencia, cambios positivos con la buena cumplimentación.

c) Técnicas de refuerzo adherencia.

7. Taller de motivación para el cambio y recursos en libertad (4 sesiones):

a) Motivación, aspectos positivos en su vida y su relación con la salud, qué hacer para cambiar.

b) Recursos en el exterior, experiencias de formación por iguales en libertad.

c) Qué podemos hacer, qué necesitamos para mejorar nuestra salud.

d) Planificación de las acciones a iniciar.

 

Metodología y recursos:

En la realización de los talleres se han utilizado diversas técnicas. Las iniciales consistían, sobretodo, en favorecer la distensión grupal para crear un ambiente favorable en las sesiones. Las más habituales fueron: lluvia de ideas, sociodrama, juegos, entrevistas para conocer las opiniones de otros internos, discusiones de grupo, roll-playing, video-fórum, lectura, debate y discusión de documentación así como comentarios relativos a experiencias personales.

Recursos materiales empleados fueron: transparencias, videos informativos, dibujos, música, diapositivas elaboradas dentro de los programas de educación sanitaria Sida9 por la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria y carteles-murales. Se repartieron a los asistentes documentación informativa en materia de prevención y conocimientos así como una guía de recursos fundamentales al salir en libertad. Las sesiones se han realizado en la Enfermería del centro penitenciario. Una sala de reducidas dimensiones y en horarios de mañana o tarde en función de la disponibilidad de los educadores. Para la evaluación continua del programa fueron empleados diversos materiales (Tabla II).

Previo a cada sesión, los educadores elaboran una guía donde figuran los objetivos, materiales, metodología, duración y características de las actividades a realizar. Al inicio de cada taller, los internos rellenan un cuestionario de conocimientos previos en relación a los temas a tratar con preguntas abiertas y cerradas. Al final de cada taller cumplimentan nuevamente un cuestionario similar que servirá para poder valorar el grado de adquisición de los nuevos conceptos o la ampliación de los previos. Los mediadores, a través de un cuestionario y al finalizar cada taller, evalúan el mismo en su conjunto. Se evalúan también las diversas sesiones, la capacidad de comunicación de los educadores, de entretener enseñando, el nivel de conocimientos de los educadores, su grado de satisfacción con el taller, el comportamiento de los compañeros del grupo y los aspectos más negativos y positivos del taller. Los educadores cumplimentan, al finalizar cada taller, un cuestionario de satisfacción personal con relación a la consecución o no de sus objetivos iniciales. Se valora la participación del grupo, las deficiencias observadas, los aspectos más satisfactorios y los aspectos que deben mejorarse en el caso de repetir las sesiones. Finalmente se recogen las impresiones de los evaluadores presentes en todas y cada una de las sesiones como observadores. Se anota la puntualidad en la asistencia, las ausencias a las sesiones, la participación, las actitudes de los educadores, de los internos y las dependencias.

 

EVALUACIÓN DEL PROYECTO

La evaluación del proyecto orbita en todo momento alrededor de los 4 campos más importantes, el de los coordinadores, el de los profesionales, el de los mediadores y uno global en general.

El curso de formación inicial para profesionales generó unas expectativas personales en los participantes desconocidas para ellos, al tiempo que muy positivas. Ha constituido un estímulo diferente a otros cursos realizados dentro del ámbito penitenciario, y ha dotado a los asistentes de unos recursos y de una motivación especial en la concepción integral de la problemática VIH. Al tratarse de un grupo de profesionales multidisciplinar se ha ampliado la visión de la enfermedad alejándola del aspecto estrictamente médico. Se ha conseguido que trabajadores ajenos al medio sanitario, se involucren en aspectos de salud y prevención de enfermedades.

La asistencia de los internos a los talleres ha sido notable, por encima del 90% en el total de las sesiones. Las ausencias de los mediadores, escasas, tan sólo se debían a motivos de permisos o enfermedad y, en una ocasión, por dificultades de compatibilizar la sesión con el destino habitual. La puntualidad generalizada estuvo presente en todas las sesiones —tan sólo en tres de ellas hubo un retraso de media hora por problemas de índole regimental—. El interés de los internos en las sesiones ha sido excelente, muy activos en todas ellas y mostrando una gran motivación por el aprendizaje de todos los temas. La valoración media de los talleres por parte de los internos utilizando una escala de 0 (mínimo) a 10 (máximo) ha sido la siguiente:

Se han realizado 19 sesiones específicas de formación con una duración total de 50 horas. Además, hubieron otras tres sesiones preliminares dedicadas a la planificación. La sesión de menor duración resultó ser de 2 horas y la mayor de 4 horas. Las respuestas abiertas ofrecen información específica que en ocasiones escapan al trabajo del evaluador. Por ello, figura entre los aspectos mejorables (Tabla III) la duración de los talleres, la cual les parece escasa, así como las dependencias donde se realizan. El espacio muy reducido de la sala impide la realización adecuada de algunas dinámicas. Entre los aspectos positivos que reflejaron los internos, han destacado el aumento de conocimientos que han adquirido y la mejora de la calidad comunicativa entre todos, internos y profesionales.

Los internos, posteriormente, iniciaron las acciones informales en sus módulos respectivos en marzo de 2001. Al principio, resultan ser de carácter informativo, aclarando dudas y conceptos con sus compañeros. Se llevaba un registro de las acciones puntuales a través de unos cuadernos de campo que se les proporcionó. El registro, por contrapartida, no ha sido cumplimentado de forma rigurosa y conscientes de ello, precisan mejorarlo.

Activaron puntos de información en cada módulo con distribución de folletos informativos, preservativos, revistas, pegatinas, "pins" y cuestionarios. Iniciaron charlas informativas a pequeños y medianos grupos de entre 8 y 30 asistentes, donde incidían en métodos preventivos de la infección por VIH. Diseñaron y realizaron una conferencia/coloquio a modo de presentación a un grupo de 150 internos en la que se trataba preferentemente información generalizada relacionada con la infección por VIH y su prevención.

Al término de la conferencia se distribuyó un cuestionario de evaluación a los asistentes completado por 80 internos donde se les pretendía calificar "in situ" su primera intervención; instrumento que también serviría de gran ayuda al equipo coordinador para empezar a tener referencia de los primeros resultados del proyecto en la fase que ejecutan los propios mediadores.

Uno de los puntos más importantes para todos en general residía en comprobar la capacidad de transmitir información que tenían los mediadores como verdaderos ejecutores de esta última fase.

Además de la infección por VIH los internos trasladaron a los educadores los problemas de salud que más les interesaban y preocupaban. Esta información era facilitada y completada por el resto de internos. Se confirmaba pues, ya desde el inicio, una evidente preocupación por cuestiones de salud, especialmente tuberculosis, hepatitis y enfermedades de transmisión sexual.

Se proyectaron y diseñaron las acciones futuras a realizar incrementando de forma notable la participación y responsabilidad en el proyecto de los propios mediadores. Talleres de sexo más seguro, consumo de drogas más seguro, higiene en general, higiene bucodental y autoexploración mamaria empezaron a sonar como centros de interés en las futuras charlas e intervenciones que posteriormente se llevarían a cabo. Al poco tiempo las acciones derivaron en otros frentes del colectivo-prisión, iniciándose colaboraciones en la revista del centro, preparando sketchs de teatro relacionados con VIH, así como otros proyectos en fase de diseño (participación en el canal televisivo del centro).

 

DISCUSIÓN

Este programa, desde la primera fase de su desarrollo, ha superado las expectativas personales de los integrantes del grupo de profesionales implicados. Ha mejorado el conocimiento mutuo entre los dos grandes grupos que forman el colectivo-prisión, el de los profesionales y el de los internos. La inclusión de personal no penitenciario aportó, en su día, experiencia, dinamismo y una extraordinaria aceptación por los internos. Consideramos pues, fundamental, la participación de personal ajeno al centro, a pesar de la dificultad que entraña el acceso de éstas a un establecimiento penitenciario.

La educación de internos a través de sus iguales se nos reveló acertadísima y efectiva. Los recelos que provoca la información transmitida, sobretodo si proviene de agentes institucionalizados por el medio penitenciario (profesionales sanitarios, funcionarios de vigilancia, etc...) quedan aparcados la mayor parte de las veces si la información es exacta, inequívoca, adecuada y está revelada además por un compañero.

La adecuada selección del grupo resulta fundamental, tanto las características de aceptación por sus iguales como su capacidad para comunicar y ser respetados. No se debe olvidar otros aspectos como la necesidad de permanencia en el centro de los propios mediadores a largo o medio plazo. (Un tiempo mínimo —que puede oscilar entre el año y año y medio— es lo recomendable para la realización del programa formativo y de acción.)

Las circunstancias personales de los internos van cambiando en base a diversas variables como problemas familiares, previsión de excarcelación, permisos, revisiones de grado, interferencias con otras actividades o destinos en el centro, cansancio, etc..., factores que con el paso del tiempo influyen en su labor como agentes de salud en la prisión.

También en los propios mediadores hemos encontrado cambios en sus expectativas iniciales. Internos que esperábamos tuvieran una capacidad de conexión muy elevada con los demás y que con el tiempo no han alcanzado los resultados esperados, y, por otro lado, mediadores que en principio aparentaban tener menos posibilidades y que han superado con creces lo que se esperaba de ellos.

Mantener el estímulo y la continuidad en las acciones precisa de un esfuerzo permanente de los educadores en general y de los coordinadores en particular.

Es necesaria una dedicación continua en la preparación de las sesiones. Una óptima coordinación de los profesionales requiere una distribución de responsabilidades concretas a fin de no sobrecargar en exceso a los mismos.

Primar la motivación de los mediadores es un requerimiento indispensable, y, para ello, pensamos deben figurar como destinos de salud y concederles trimestralmente sus respectivos beneficios penitenciarios acorde con la Ley. Consideraríamos incluso aceptable la posibilidad que los internos pudieran acceder a una retribución por su trabajo. La necesidad económica de muchos provoca que puedan dirigir sus actividades a los talleres productivos del centro en detrimento de los programas de salud.

Este programa de formación de mediadores en salud y específicamente en VIH/SIDA es el principio de un proyecto que se pretende tenga continuidad en el tiempo y no finalice como una experiencia puntual más. De ser así, no cumpliría el objetivo deseado. Surge como una experiencia piloto que servirá para conocer los aspectos mejorables, identificar las dificultades y plantear cómo solucionarlas, adaptar la formación y actuaciones posteriores en el centro donde trabajamos.

En esta primera fase se ha conseguido reunir un grupo de profesionales de diferentes ámbitos que hasta la fecha carecían de hábitos de trabajo en equipo. El programa necesita estar al mismo tiempo reconocido como una actividad básica más dentro de las ocupaciones habituales del centro. Esta situación de reconocimiento, aceptada e instaurada dentro de la educación para la salud, en realidad se percibe como una actuación particular de un grupo de profesionales.

Es preciso también contar con una mayor publicidad, alcance y difusión del programa en todo el centro para que los diferentes profesionales no directamente implicados lo conozcan, apoyen y, en un futuro, se integren directamente en el mismo. Aunque no hay una finalidad manifiesta de evaluar el resultado de las acciones de los mediadores, la evaluación de toda acción es básica y necesaria para conocer con datos si las acciones son efectivas y servir de retroalimentación de todo el proyecto. Este último aspecto quizá deba ser mejorado.

La formación de los mediadores debe ser continua, debe dar respuesta a sus inquietudes que son al mismo tiempo reflejo de las inquietudes del resto de internos. Aspectos como la tuberculosis y hepatitis son un campo ideal para que los mediadores transmitan información y ayuden a la prevención para permitir un mayor conocimiento y lógicamente facilitar la actuación preventiva en estos otros campos. El futuro radicará en la posibilidad de formar nuevos grupos de mediadores que puedan complementar y reemplazar progresivamente al grupo inicial. Planificar adecuadamente las acciones para evitar "quemar la herramienta" que hemos empezado a utilizar, con el empleo de talleres de fácil aplicación. Consiste también en conseguir concienciar a los internos sobre su propia responsabilidad en temas de salud y especialmente en relación a las enfermedades transmisibles. El principal recurso para la salud son las propias personas. Si conseguimos que los internos se consideren a ellos mismos como máximos responsables de su salud se habrá conseguido dar un paso fundamental para la prevención de la infección del VIH.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Don Nutbean. Glosario de promoción de la salud. Heatlh Promotion. 1986; 1 (1): 113-127.

2. Carta de Ottawa para la promoción de la salud. Una conferencia internacional sobre la promoción de la salud. OMS, Salud y Bienestar Social Canadá, Asociación Canadiense de Salud Pública. 17- 21 de noviembre de 1986, Ottawa, Ontario, Canadá.

3. Almenara JM, Araujo R, García R, Paredes JJ, Saurí V, Suárez MT. Mediadores en salud en un programa de mantenimiento de metadona. Rev Esp Sanid Penit 1999; 1: 73-79.

4. Svenson Gary et col. Directrices europeas para la educación por iguales sobre el SIDA a jóvenes. 1998.

5. Bimbella – Pedrola JL. El Counseling en Atención Primaria. FMC – Formación Médica Continuada en Medicina. 1998; 5 (10): 15-22.

6. Guía del Curso de Formación Acción. Estrategias de actuación frente al VIH/SIDA a través de la Formación de Mediadores en el medio penitenciario. AVACOS – Equip Lluna.

7. Bimbela – Pedrola JL. Habilidades de motivación para el cambio. Cap. 5. En: Cuidando al cuidador. Counseling para médicos y otros profesionales de la salud. 1996. Ed. Escuela Andaluza de Salud Pública, 3ª edición, 81-105.

8. Equip Lluna. Programa Lluna Talleres de sexo más seguro en el medio penitenciario, Guía de intervención. Madrid. Subdirección General de Sanidad Penitenciaria, 1998.

9. Sobrón Gutiérrez JM. Programas de Educación Sanitaria SIDA. Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (diapositivas).

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